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17/6/2010 - Rata Blanca. Presentación de "Forgotten Kingdom" junto a Doogie White en el teatro Broadway
Rosario.
Fecha del evento: sábado 29 de mayo de 2010.

Diluvio sobre la ciudad. Calles oscuras solamente iluminadas por el reflejo de la Luna oculta tras los densos nubarrones. Atmósfera nostálgica, ideal para salir a caminar solo silbando una canción de metal ochentero, transitando por el asfalto húmedo y las mugrientas veredas, reviviendo así la mística de una época. Aunque también la noche era propicia para asistir a un concierto de metal clásico. En mi caso, combiné las dos opciones y me dirigí hacia el céntrico Teatro Broadway para asistir a un particular y memorable recital de Rata Blanca, en el cual presentaron oficialmente “The Forgotten Kingdom” (2009) en Rosario, con el vocalista escocés Doogie White (ex Rainbow, ex Yngwie Malmsteen, ex Pink Cream 69, actual frontman de Cornerstone y de la leyenda de la NWOBHM Tank) como invitado especial. Así es, en una serie que incluía 5 actuaciones en nuestro país, Rata Blanca se presentaba sin Adrián Barilari a cargo del micrófono, para estrenar en directo frente al público nacional la versión en inglés de “El Reino Olvidado”, realizada con miras a ingresar de una vez por todas al gran mercado europeo e internacional. Además, el repertorio incluyó canciones de Rainbow y de Walter Giardino Temple, algo que fue muy apreciado y festejado por los fans conocedores del estilo.

A las 21:25, tras la intro “The voices of the sea” se abrió el telón y, ante un teatro casi colmado, apareció sobre las tablas esta extraña pero efectiva formación de Rata Blanca. Con Doogie White muy desenvuelto, iniciaron con el track que abre y da nombre al disco: “The Forgotten Kingdom”, al que enseguida le sumaron “Diary of a Shadow” (Nota: los títulos de los temas están publicados de acuerdo a su versión en inglés); ya desde el principio las diferencias se hicieron evidentes, no sólo en lo vocal, ya que White posee una típica voz de acento británico más áspera y seca que la voz aguda de Barilari, sino que en lo instrumental la banda sonaba más pesada en algunos pasajes, hecho que también se nota en el disco.
Entre las influencias de Rata Blanca siempre se ha destacado Rainbow, a priori el grupo que más inspiró a la banda liderada por Walter Giardino, más que otros referentes como Deep Purple, Accept o Whitesnake, por citar algunos. Teniendo en cuenta que Doogie White fue el vocalista de Rainbow durante su etapa final, entre 1995 a 1997, se trataba de una oportunidad inmejorable para que Rata Blanca recreara en vivo varios de aquellos himnos dotados de toda la magia compositiva de Ritchie Blackmore. Así fue que sonaron algunos de los temas que conforman “Stranger in Us All”, placa a la cual White le puso voz en 1995: “Black Masquerade”, “Ariel”, etc., junto a otros clásicos de la primera época.

Rata Blanca ostentaba un balance perfecto de potencia y melodía, destacándose en todo momento la labor de Fernando Scarcella tras los parches, además de los arreglos ejecutados por Danilo Moschen (ex Beto Vázquez Infinity), quien está haciendo su presentación como nuevo tecladista de Rata Blanca tras el alejamiento de Hugo Bistolfi. Por su parte Doogie se mostraba de muy buen humor, interactuando con total soltura con la audiencia, haciendo palmas y ganándose la simpatía de los fans, pero sobre todo con su voz en buen estado, aportando su propio estilo y diferentes matices a las canciones, disfrutando del show. De más está decir que el mayor protagonismo recayó sobre Walter Giardino, sus veloces solos, su técnica y virtuosismo, su capacidad interpretativa. Al guitarrista también se lo notaba disfrutando del concierto, cómodo con tener a White cantando a su lado.
El primer tema de Temple que tocaron fue “Over the line”, despertando buena parte de la euforia del público, ya que muchos no esperaban escuchar estas canciones esa noche. Pero sin duda uno de los momentos más fuertes fue cuando interpretaron “Man on the Silver Mountain”, a modo de homenaje a Ronnie James Dio. Muchos de los metaleros presentes elevamos nuestras manos haciendo los cuernitos invadidos por la emoción, mientras muchos chicos que no conocían estos temas escuchaban atentamente. Un acierto por parte de Giardino y los suyos: incitar a nuevas generaciones a descubrir el origen de este género. Por otro lado, uno podía ver que los que cantaban estos temas eran heavys y rockeros de la vieja escuela que volvían a ver a Rata Blanca después de mucho tiempo. Creo que son públicos que deberían unirse, y no solo en este tipo de fechas, sino en conciertos under también; al final de cuentas, estamos disfrutando la de misma música y algunos tienen mucho que transmitir a otros.

“Guardian of the Light” trajo energía épica al recinto, uno de los temas que retoma el power metal explorado por Rata Blanca en su época dorada de principios de los ‘90s. En contraste, “Another day passing by” es una canción en formato AOR muy bien lograda, que encajó perfectamente en la voz de White. La intro de teclados que permitió lucirse a Danilo Moschen nos introdujo a “Eyes of the World”, tema de Rainbow originalmente cantado por Graham Bonnet en el álbum “Down to Earth” (1979), el cual sonó intenso y sentido en la voz del escocés, para dar luego paso a una explosión por parte del público cuando tocaron “Crushed Memories”: se trataba nada más y nada menos que de la versión en inglés de “Corte Porteño”, composición de Temple elevada a clásico desde hace años; en un guiño inteligente, Doogie White apuntó su micrófono hacia la gente para que cantara las primeras estrofas en castellano, generando un gran clima dentro del teatro. Sin dudas, es un tema que Rata Blanca debería considerar incorporar en su repertorio habitual para enriquecerlo. Le siguió otro de Temple, “Azul y Negro” rebautizado como “Black and Blue”, una power-ballad con reminiscencias de Pink Floyd que cuenta con uno de los solos más inspirados de Walter Giardino.
Antes de tocar “Wolf to the Moon”, Doogie White recordó al recientemente fallecido actor Dennis Hopper, famoso por su papel en el film “Easy Rider” (1969); entre la voz de White y la guitarra de Giardino simularon el rugir de una motocicleta antes de despacharse con éste tema, primero de otra seguidilla de covers de Rainbow que se completó con “Kill the King” y la majestuosa “Catch the Rainbow”. La vieja guardia del metal festejó y aplaudió muchísimo estos temas, que por su parte, los músicos disfrutaron a pleno. Fue en medio de la ejecución de estas piezas musicales cuando White decidió presentar a “un amigo” que le estaba proporcionando apoyo vocal en esta gira: se trataba de Diego Valdez, vocalista de Skiltron, Helker y Eidyllion, entre muchos otros proyectos. Los músicos se retiraron del escenario, pero aún restaba un poco más para concluir este concierto de primer nivel.
Tras un breve lapso, volvieron a pisar las tablas para tocar otros tres tracks de “The Forgotten Kingdom”: en primer lugar “Crazy”, en el cual Scarcella se lució con un solo de batería y los músicos dieron rienda suelta a la improvisación, hasta desembocar en un duelo entre la voz de White y la guitarra de Giardino; luego siguió la balada “Talisman”, otra canción a la cual la voz de Doogie White se adapta muy bien y que fue muy coreada por el público; por último, el cierre definitivo fue a pura adrenalina con “Endorphins”, primero con un arranque fallido debido a un corte de energía sobre el escenario, y después sí, a toda máquina para ponerle fin a esta inusual aventura de Rata Blanca junto a Doogie White en tierras argentinas.

A modo de conclusión, creo que la presentación de Rata Blanca con Doogie White como vocalista invitado arroja un saldo positivo, desde diferentes aspectos. Por un lado, pudimos ver en vivo cómo funciona Rata Blanca bajo este enfoque completamente diferente, y la verdad es que logran superar la prueba sin mayores inconvenientes; después de todo, ya hicieron lo que les exigía el mercado internacional (exceptuando el de habla hispana, el cual ya conquistaron hace casi dos décadas), esto es, grabar un disco en inglés para darse a conocer en las grandes plazas, aunque luego estará por verse si consiguen realizar giras por aquellos países centrales o logran participar de importantes festivales. Por otro lado, un hecho que me parece fundamental: Rata Blanca al interpretar varias composiciones de Rainbow no solamente “rellenó” gran parte del concierto, sino que ofreció a muchos chicos que son fans del grupo oriundo del Bajo Flores algo más para saciar su sed musical. Porque una banda como Rata Blanca, que alcanzó hace rato canales de difusión masiva, cumple necesariamente el rol de ser la puerta de acceso a esta música para muchos jóvenes que los vienen a ver después de escucharlos en la radio, ver sus videoclips y finalmente comprar su disco; pues aquellos a los que realmente les interesa esta música y se sienten identificados con ella, aquellos que reivindican al género musical por encima de instrumentistas y de bandas, y que no hayan tenido acceso a Rainbow anteriormente, ahora estarán interesados en apreciar esa obra de la agrupación británica, que hace rato trasciende al tiempo; quizá sean unos pocos, pero probablemente esos pocos apoyarán al metal y al más honesto hard rock durante toda su vida y sabrán valorar lo que aprendieron una lluviosa noche de mayo, aquella noche en la que Rata Blanca jugó a ser Rainbow por unos instantes.

Por Pablo Skorupski
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