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31/8/2010 - Betrayer F.T.M en Rosario

BETRAYER F.T.M. DEVASTÓ ROSARIO

Rosario. Fecha del evento: domingo 15 de agosto de 2010. 

Tenía que suceder. No podíamos quedarnos sin tener contacto con la tendencia que está liderando el metal a nivel mundial: el resurgimiento del thrash metal de la vieja escuela. Desde Colombia, en el marco de su “No Life Till Fury South American Tour 2010”, llegó Betrayer F.T.M. y, como un relámpago de poder y furia juvenil, inyectó en nuestras metálicas mentes la más pura dosis de adrenalina thrasher. Si a esto le sumamos el muy buen desempeño de las bandas locales, solamente cabe mencionar que fue una noche para el recuerdo. Y es un ejercicio de placer rememorarla.

A las 23:35, Abraxas se encargó de abrir la fecha. Esta agrupación proveniente de Cañada de Gómez ofreció una muy buena performance de heavy/thrash, sonando ajustada y enfocada en la tarea de lograr una contundencia sólida. Combinando distintos elementos, Abraxas delinea su propio estilo, apreciándose influencias del heavy y del thrash de los ‘80s, del metal argentino de los ‘90s e incluso algo del metal extremo actual, no solamente en la composición de temas propios como “El abismo de la muerte” y “Contradicción”, sino también en la forma de cantar de un frontman cuya voz podría describirse como la de un “Claudio O’Connor extremo”, como para darse una idea.
Los covers que hizo Abraxas también dan una pista acerca de cuáles son sus referentes musicales: tanto “Sobaco ilustrado” (Malón) como “Seek & Destroy” y “For Whom the Bell Tolls” (Metallica) fueron interpretadas en dignas versiones. A tener en cuenta a Abraxas, una banda que puede tener un auspicioso futuro.

Pasada la medianoche, Traxión Etílica brindó su mejor actuación de todas las que me ha tocado ver. Seguramente el hecho de girar por el país y el de compartir fechas under de alto nivel ha causado un efecto positivo en estos cuatro músicos, que los impulsó a la superación, ya que en esta ocasión Traxión Etílica sonó como una banda mucho más ajustada, cohesionada y ensamblada, destacándose la machacante guitarra y la solidez de la base rítmica.
Tocaron un puñado de temas propios, todos dentro del estilo heavy/thrash, como “Identidad”, “Odio y Dolor”, “Historia repetida”, “Esclavo”, etc. Además, realizaron su ya conocida versión de “El Témpano” (composición del trovador Adrián Abonizio), el cover de O’Connor “Sangre para el Rey” y una composición nueva aun sin titular.

En tercer lugar, Biodroid sostuvo con hidalguía el estandarte del death metal. Más allá de algún inconveniente menor al comienzo de su presentación, sobre todo con la distorsión de la guitarra de Jorge Lenti, todo se solucionó y pudimos apreciar una brutal demostración. El joven vocalista Nicolás Yanco (también cantante y guitarrista de Dislexya), de muy buen desempeño, ha dotado a Biodroid de una impronta más death metal old school, sin tantos alaridos grind agudos, aunque el componente grindcore sigue estando presente en la música.
El repertorio de Biodroid estuvo conformado por canciones propias, la mayoría de su disco “Message of Insane” (2009), como “Strange man in black”, “Message of Insane”, “Hidden in the Fog”, “Dengue”, “Un4thunated Drunk Lady”, “End of a Nightmare, Beginning of the Legend”, “Easy Blood”, etc. Además, ejecutaron un par de piezas nuevas, destacándose “Die”, y realizaron los covers “Kill Your Mother/Rape Your Dog” de Dying Fetus y “Savage Butchery” de Cannibal Corpse.

La última agrupación local en salir a tocar fue Saque. Presentaron un cambio forzado en su alineación, ya que debido a la imposibilidad para tocar del baterista Brian Ferreyra, el mismo fue reemplazado por su antecesor en el puesto Damián “Chipi” Pucheta. Brindaron un poderoso show, recorriendo un playlist integrado por composiciones propias como “Todo es vanidad” y “Enseñanzas”.
Musicalmente Saque mostró lo que mejor sabe hacer: combinar melodías y velocidad sobre pesadas bases speed/thrash, todo esto coronado por la labor de un gran cantante como es Pablo Puntarello, dueño de una voz que conserva la frescura y la pureza de los antiguos cantantes de heavy metal, la cual complementa con matices que llegan hasta lo extremo. Al igual que lo he afirmado en anteriores crónicas, Saque se mueve a sus anchas cuando se vuelca de lleno hacia el speed/power/thrash (tomando en consideración solamente al aguerrido power metal estadounidense de los ‘80s; para más datos escuchar el disco “Thundersteel” de Riot).

3:30 a.m. Betrayer F.T.M. finalmente pisaba las tablas y la energía cambiaba en el ambiente, nos preparábamos para viajar en el tiempo. Estos cuatro jóvenes músicos colombianos, oriundos de la populosa ciudad de Cali, demostraron tenerla muy clara en esto de practicar speed/thrash de la vieja escuela, sin basarse solamente en meros clichés que estimulan la nostalgia, sino que asimilaron perfectamente la esencia del primitivo thrash generado en los tempranos ‘80s. Luciendo remeras con antiguos diseños de Metallica y Exciter, cinturones de balas, chalecos de jean con parches, se mostraban dueños de una actitud hiper-activa y desfachatada, que convive a la par de su innegable talento y calidad musical. El viaje a través del tiempo y del espacio era inevitable, salíamos de este Rosario en 2010 para situarnos en San Francisco en 1983. Es que Betrayer F.T.M. tiene mucho del sonido primigenio de la Bay Area, sobre todo del primer Metallica (el de los demos y “Kill ‘Em All”), además de influencias de Motörhead, Venom, Destruction, Tank, Whiplash, Overkill y Living Death, entre otras agrupaciones de culto.
Pero... ¿cómo repercutió esta avasallante descarga thrasher en nuestro público? El contagio fue inevitable, al segundo tema la gente ya estaba entregada. Y no sólo eso, sino que un puñado de jóvenes headbangers se apostó frente al escenario a sacudir sus melenas y practicar por unos instantes un pogo que también era vieja escuela: genuino, violento, pero sin mala leche, pura pasión incontenible. 
Por su parte, los heavys de más edad disfrutaron de cada canción de Betrayer F.T.M., aplaudiendo, realizando gestos de aprobación, levantando los puños e incluso regalándoles cerveza.
El repertorio de Betrayer F.T.M. estuvo conformado por temas propios, algunos que integran sus producciones anteriores y otros incluidos en su primer full-length “No Life till Fury”, recién salido a la calle. Granadas thrashers como “Bikes, Bullets, and Rock & Roll”, “Infernal Metal”, “La Orden del Caos”, “Metal Poison” y “No Life till Fury” estallaron en nuestro cerebro. Jimmy Acevedo es un gran cantante (también guitarrista rítmico), Kevin Clifford golpea sin piedad las cuerdas de su bajo y se complementa perfectamente con el baterista Felipe Ospina, mientras que el guitarrista líder Mauricio Murcia cobra protagonismo con sus riffs y solos. Además, Betrayer F.T.M. hizo un par de covers, muy festejados por la audiencia: “Hit The Lights” (Metallica) y una muy buena versión de “Hell Bent for Leather” (Judas Priest).
Tras 50 minutos de intensidad thrasher, los muchachos de Betrayer F.T.M. fueron despedidos con aplausos y recibieron el saludo y felicitaciones de parte de todos nosotros, metaleros identificados con la energía y el espíritu indómito y salvaje forjado en la querida vieja escuela de la década de 1980. Betrayer F.T.M. había aniquilado Rosario.

Como corolario de esta memorable fecha organizada por Asesinos de Mentes (congratulaciones a Ariel Vera por animarse a traer a una banda como Betrayer F.T.M.), algunas sensaciones y certezas quedaron flotando en el ambiente. Por un lado, pudimos comprobar en vivo y en directo que esta nueva fiebre por el thrash metal es genuina y que no se trata de una pose o de una moda pasajera impuesta. La identificación que existe entre los chicos con el thrash es muy grande, y podría decirse que natural: son jóvenes llenos de vitalidad y rebeldía tanto los que están arriba como debajo del escenario. Por otro lado, y teniendo en cuenta lo antedicho, no sería descabellado imaginar una creciente horda thrasher en nuestra ciudad (tal como está sucediendo en toda Sudamérica) si más bandas de este tipo tocaran por estos pagos y surgieran grupos locales enmarcados en este estilo (algunos ya están en formación). El thrash metal de la vieja escuela es extremadamente contagioso, y donde ayer no había nada, puede que en poco tiempo florezca allí una camada de muchachos thrashers, maníacos de la velocidad, hostigadores de posers, adictos a la acción. En fin, por si no quedó claro, el mensaje final es el siguiente: apoya al thrash metal sudamericano o muere!!!

Por Pablo Skorupski
También en Corcel de Acero