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6/6/2007 - OBITUARY en "El Teatro" - Flores

Para el degustador de lo extremo, seguramente le hubiese llamado la atención el miércoles 6 de Junio, pues la cita ¨death-metalera¨ nos invitó a acercarnos a ¨El Teatro¨, ubicado en Rivadavia al 7800 (barrio de Flores).

La velada la abrió una banda llamada ¨Puta realidad¨, pasadas las 18.30 horas. En ese momento, el malón de la gente aún se encontraba afuera, o no había llegado aún  y esta banda desplegó su repertorio de media hora, ante solo unos pocos. Este fue, el  primer llamado de atención en una noche que tuvo varios altibajos. La banda era extravagante: salvo su cantante,  que no recuerdo el nombre y cuya voz no iba con mi gusto, los demás muchachos eran alemanes.
Hubo lugar hasta para un tema punk, una breve presencia de un invitado a cantar un tema (adivinen nacionalidad…. Si, alemana) y a pesar de que quisieron poner fuerza sobre el escenario, con sus letras cargadas de insultos contra patrones preestablecidos en el metal (policía, sociedad, etc.), la gente no se contagio de la banda  y perecieron en el intento. Se valoran las ganas, pero el público, aunque eran pocos, no los apoyó del todo.

Pandemia fue la 2º banda de este festival en subir al escenario. Esta resultó ser una ocasión especial para esta banda que supo ser un poco pionera en el metal extremo de la Argentina ya que se juntaban luego de 7 años, para brindar un show de despedida, ante los seguidores de este estilo.
Arrancó el set, con un poco más de gente dentro, noté que era una agrupación prolija, sus temas eran armoniosos, y sonaban firmes. Claro está, con esto ya uno se da idea de su trabajo, pero no fue suficiente. Creo que tuvieron una correcta (pseudo discreta) performance, pero sin efusividad. A mi entender, lo mejor, musicalmente hablando, de la banda eran las 2 mujeres: Susana en teclados, y Gabriela en coros (apareció en el último tema). La verdad, que ambas se lucieron en lo que respecta a mi gusto, y la voz de la corista parecía sinceramente ¨apocaliptica¨ (por lo arrollador de su registro).
El resto de la banda lo conforman Wata en voces, Champion y Demian en violas, Javier en bajo y Ricardo detrás de los parches.

Lo mejor de la noche se iba acercando.
Una de las cosas que uno admira de estos señores extranjeros, que aquí no se cumple para nada, es la PUNTUALIDAD. Exactamente a eso de las 20.10 los muchachos de Sadus suben a escenario argentino por primera vez en su vasta trayectoria. Luego de saludar, señores, a proseguir el ritual: viola chillona, gritos que nunca acaban, y circulo en el medio para el violento amigo ¨pogo¨.
Me  habían advertido que estaba a punto de presenciar a uno de los mejores bajistas del metal, no pensé que fuese para tanto, pero así es.
Steve DiGiorgio,(ex Testament y Death) con su manera de tocar el bajo,  una rapidez electrizante pero al mismo tiempo llevando una base poderosa fue para mí la mayor admiración de la noche, una bestia vulgarmente hablando, lo que toca este señor. Es un gusto realmente, y no por nada tiene su renombre ganado en el mundillo metalero.
Gritos… hay gente que los ama o no tanto, y quienes ni lo consideran una forma valedera de cantar. Pero creo que Darren Travis, al frente de la única guitarra, empujaba con sus alaridos a una masa, cual profeta guía a creer en proyecciones idealisticas. Gritos que no cesaban, por la hora y media que duro su set, y que realmente conmovía, por más que uno no se sintiera fanático de esta agrupación.
La batería a cargo de Jon Allen, no se crean que perdía encanto. Al contrario, resulta muy provechoso para una agrupación de 3 miembros, que suenen tan agresivos, salvajes y destructivos de una manera arrasadora. Su solo, sencillamente fue muy bueno, y atractivo para todos los sentidos.
Tanto el público como la banda se fueron muy contentos por el show brindado.

Para el final llegó lo mejor para los amantes de este género, el death metal, Obituary, se pagaba la entrada solamente para presenciar a estos norteamericanos pisar suelo argentino. La banda subió al escenario a las 21.45hs La presencia del público surgió con toda la fuerza haciendo sentir su adrenalina. La puesta en escena característica de una agrupación de la que no puede esperarse menos. Temas, arrolladores y  devastadores. Clásicos? No podían faltar ¨Infected¨, ¨Frozen alive¨ y el conocidísimo ¨Slowly we rot¨.

El sonido justificaba la presencia, con puntos fuertes como la voz de John Tardy (guiando a los presentes), y también la base que cumplía el resto de la agrupación. Es cierto, un estilo donde el ¨sonido¨ es lo que mas importa, no así la lírica de letras de quien nos manda.
Y en el show, que siempre fue eso, se vio el sentimiento que acompaña, cuando uno nota que los presentes se identificaban con el descarnado sonido y temple que profesaba este death.
Quizás haya ido de mayor a menor la efusividad. No es que en algún momento haya rozado la calma, imposible pensar eso. Pero si hubo momentos de explosión, y algún que otro cuelgue para solo sentir, y no pensar demasiado en donde uno se encontraba.
Por suerte, la entereza y el sonido nos atrapaban desde todos los rincones. Y luego pasaba de nuevo: el círculo vicioso nos adentraba de nuevo en la ira lasciva de Obituary.

La velada fue un incesante camino, en donde encontramos la justa invitación a disfrutar de una noche metalera, ni mucho más ni mucho menos.
Noche de emociones, pero no quiero quedarme tanto con eso. Quizás una fiesta a la cual un grupo de personas estuvimos gustosas de asistir. Y de la cual uno no puede arrepentirse tampoco de probar.

Por Palomo para Partitorium

Edición: Gabu